Maika Makovski

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE MAIKA MAKOVSKI EN TEATRO LARA, por María Baigorri

El magnetismo de Maika Makovski es tan potente que sigue funcionando aunque las luces del teatro se hayan encendido, crueles en su misión de despertarte de esos 80 maravillosos minutos de poderosa y constante atracción. El secreto de esa fascinación radica en que la mallorquina es una de las artistas más completas del momento (¡infelices aquellos que viven aún sin conocerla!).

Una «artista total» que estremece con su voz, provoca con su guitarra, conmueve con su cuerpo, dibuja con sus manos y te desarma con la belleza absoluta de sus canciones. Maika ya no tiene nada que demostrar y sí mucho que ofrecer a estas alturas. Su nuevo «Chinook Wind»  le ha hecho arrimarse a un cuarteto de cuerda (el Brossa Quartet), que sumado a batería y trompa le vienen como anillo al dedo a todas sus canciones: a las nuevas (poderosas «Canada», «Makedonija») y a las pretéritas («Lava Love», «Language»). La banda sonó clásica en ocasiones, folklórica y balcánica en otras, también rockera y oscura, sin abusar de la grandeza que desprendían estos siete magníficos sobre el escenario.

Canción recomendada: «Not in love»

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